Cirugía de
vías lagrimales (DCR)

Solución definitiva al lagrimeo crónico y obstrucción lagrimal.

“Un procedimiento preciso para recuperar el drenaje lagrimal y el confort ocular.”

“Un procedimiento preciso para recuperar el drenaje lagrimal y el confort ocular.”

¿Qué es la DCR o la cirugía de las vías lagrimales?

La dacriocistorinostomía (DCR) es una cirugía indicada para tratar la obstrucción del conducto lagrimal, responsable del lagrimeo constante, infecciones recurrentes y molestias oculares.

Consiste en crear una nueva vía de drenaje entre el saco lagrimal y la cavidad nasal, permitiendo que la lágrima fluya correctamente.

“Cuando el lagrimeo altera la visión y la calidad de vida, la DCR es el tratamiento definitivo. Su objetivo es recuperar la función natural del sistema lagrimal y evitar infecciones repetidas.”

¿Por qué elegir la cirugía de vías lagrimales?

Una solución definitiva para pacientes con obstrucción lagrimal confirmada.

¿Cuándo está indicada la DCR?

La cirugía de vías lagrimales está indicada en:

“Cuando la lágrima no drena, el ojo no está cómodo. Restaurar esa vía cambia la calidad de vida del paciente.”

Precisión anatómica
para restaurar el drenaje natural

Antes de planificar la cirugía, realizo una exploración completa.

Se realiza con anestesia local y sedación o anestesia general.

Duración aproximada: 45 a 60 minutos.

Habitualmente se coloca un tubo de silicona temporal para mantener abierta la nueva vía.

El paciente vuelve a casa el mismo día.

Recuperación cómoda y seguimiento controlado

La recuperación suele ser rápida y con molestias leves.
Es habitual cierta congestión nasal o inflamación en los primeros días.

La tecnología médica más avanzada en cirugía de ptosis palpebral

La Dra. Amesty aborda la ptosis palpebral mediante una valoración individualizada, combinando cirugía específica del párpado con tecnologías complementarias cuando es necesario.

Dudas comunes sobre la cirugía de vías lagrimales

¿Duele la cirugía?

No. Se realiza con anestesia local y sedación o con anestesia general.

Entre 3 y 7 días, según la técnica y el nivel de inflamación.

La técnica endoscópica no deja cicatriz visible.
La técnica externa deja una incisión mínima que suele hacerse imperceptible.

Sí, la mayoría de los pacientes no vuelven a presentar obstrucción.

Los lavados y sondajes pueden ayudar en obstrucciones leves, pero la DCR es el tratamiento definitivo.

Si el lagrimeo constante afecta a tu visión y calidad de vida, estaré encantada de ayudarte a encontrar la mejor solución.

Agenda tu valoración médica y conocerás si la cirugía de las vías lagrimales está indicada en tu caso.