Cuando hablamos de cirugía de párpados, muchas personas piensan únicamente en estética. Sin embargo, gran parte de mi trabajo como oftalmóloga especialista en oculoplástica está centrado en algo mucho más importante: proteger el ojo.
Los párpados no solo enmarcan la mirada. Son una estructura esencial para la salud ocular y cualquier intervención sobre ellos debe tener siempre un enfoque funcional y médico.
El párpado: una barrera imprescindible para el ojo
Los párpados cumplen una función clave en el día a día:
- Protegen el globo ocular frente a traumatismos y agentes externos
- Distribuyen correctamente la lágrima
- Mantienen la superficie ocular hidratada
- Evitan infecciones y lesiones en la córnea
Por eso, cuando aparece una lesión en el párpado, no solo debemos pensar en retirarla, sino en cómo preservar o restaurar esa función protectora.
Lesiones palpebrales: benignas y malignas
En consulta es habitual encontrar lesiones en los párpados. Algunas son benignas y otras requieren un abordaje más cuidadoso.
Entre las más frecuentes encontramos:
- Lesiones benignas como quistes, xantelasmas, papilomas o nevus
- Lesiones malignas como el carcinoma basocelular, que es el más habitual en esta zona
En todos los casos, el objetivo inicial es extirpar la lesión de forma segura, asegurando un diagnóstico correcto y, cuando es necesario, márgenes adecuados.
¿Qué ocurre después de retirar una lesión?
Al eliminar una lesión del párpado, se pierde parte de su estructura. Y aquí es donde entra una parte fundamental de la cirugía oculoplástica: la reconstrucción palpebral.
El párpado no puede quedar simplemente “cerrado” desde el punto de vista estético. Necesita:
- Cerrar correctamente el ojo
- Proteger la córnea
- Mantener la lubricación ocular
- Conservar una posición adecuada
En muchos casos, esto implica crear un nuevo párpado funcional, adaptado a la anatomía del paciente.
Reconstrucción palpebral: precisión y planificación
Cada reconstrucción es diferente. La técnica se elige en función del tamaño, la localización y la profundidad del defecto.
Colgajos
Los colgajos permiten utilizar tejido cercano que mantiene su irrigación sanguínea. Son especialmente útiles cuando necesitamos una reconstrucción sólida y bien integrada.
Injertos
En otros casos, es necesario recurrir a injertos de piel o tejido, que pueden obtenerse de otras zonas del cuerpo o incluso del párpado contralateral, siempre buscando el mejor resultado funcional y estético.
El objetivo nunca es solo “cerrar” una herida, sino restaurar la anatomía palpebral de la forma más natural posible.
Función y estética: dos caras de la misma cirugía
En cirugía de párpados, la estética y la función no pueden separarse. Un párpado bien reconstruido:
- Protege el ojo
- Funciona correctamente
- Mantiene una apariencia natural y armónica
Este equilibrio es esencial para que el paciente no solo se vea bien, sino que su ojo esté sano y protegido a largo plazo.
¿Por qué debe realizarla un oftalmólogo especialista?
Aunque el párpado es una estructura externa, su función está directamente relacionada con la visión. Por eso, la cirugía palpebral debe ser realizada por un oftalmólogo con formación en oculoplástica.
Este enfoque permite:
- Evaluar el ojo en su conjunto
- Realizar exploraciones microscópicas de la córnea y el cristalino
- Asegurar que la cirugía no comprometa la salud ocular
Porque cuidar los párpados es, en realidad, cuidar la visión.
Y mi objetivo es siempre: cuidar la mirada desde la medicina, la precisión y el respeto por la anatomía ocular.
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